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24 marzo 2010 3 24 /03 /marzo /2010 21:35

     El Poder de la Palabra 4ª parte


La Escucha

 

“El que tiene oídos para oír,  oiga.”

 (Mt 13,9).-

 

    

MVC-036S     El Doctor Rafael Echeverría en su libro Ontología del Lenguaje, dice que la comunicación humana tiene dos facetas: Hablar y escuchar y que normalmente pensamos que es más importante el hablar, considerándolo el lado activo de la comunicación, mientras que el escuchar se le considera pasivo.

 


    

     Sin embargo, hoy nos damos cuenta que la parte que se considera pasiva y que es la de la escucha, juega  un papel preponderante en el arte de hablar bien, porque tal y como dice el dicho “el mejor conversador, es el mejor escuchador.”

 

 


     Cuantas veces hemos  escuchamos quejas de nuestros hijos, de nuestros cónyuges, del personal que labora y colabora con nosotros, que no les hacemos caso, que no les ponemos atención, que los estamos oyendo pero no los estamos escuchando, cuando nos abordan y les prestamos escaso interés; creemos que lo que nos traen carece de importancia, nos formulamos un juicio prematuro al pensar que lo que nos dirán será frívolo o banal.

 

 


     Muchas veces cuando alguien nos habla, no le prestamos la atención que el caso amerita y seguimos haciendo lo que estamos haciendo; a mi me suele pasar infinidad de veces, cuantas veces cuando alguien me aborda en mi oficina, o en mi casa de habitación y estoy frente al computador, le digo: Hable que le estoy escuchando, pero no interrumpo lo que estoy haciendo, y contesto de vez en cuando  con un ajá aislado para hacer creer que estoy escuchando, sin quitar la vista del monitor, o cuantas veces he caído en la descortesía de  contestar el celular  o  hablarle  a un tercero cuando alguien necesita que le escuche ¿Qué sugiere esa actitud? Que no le  interesa ni el problema, ni la persona que nos busca, que siempre tendremos cosas más importantes que atender antes que a él o ella. Y con esta actitud estamos minando las sanas relaciones interpersonales, estamos demostrando que nuestras competencias conversacionales son incipientes.

 

 


     El General retirado Colin Powell, ex jefe del Estado Mayor Conjunto del Ejército de EUA  en su breviario de liderazgo que se puede adaptar al ambiente de cualquier gerente con pretensiones de convertirse en un verdadero líder, dice en la lección número 2: “El día que el soldado deja de traernos sus problemas, es el día que ya no somos sus líderes, porque ya no confía en que le ayudemos, o se convence de que no nos importa. Uno ú otro caso serán falla del liderazgo.”

 

 

 

 

 

     Algunos líderes forman tantas barreras contra la comunicación hacía arriba dice el General, que se vuelve absurdo pensar que un subordinado busque ayuda en su líder.

 

 

 

     Fomentan una  cultura que clasifica la petición de ayuda como debilidad o fracaso, con lo que todos cubren sus fallas, perjudicando así a toda la unidad. El autentico líder es accesible y está disponible. Al mismo tiempo que exige alto desempeño, se preocupa por los esfuerzos y retos del subordinado. Al final, así será más probable que en su unidad el análisis de los problemas aparezca en vez de la culpabilización.

 

 


      Cuantas veces hemos sido victimas y también victimarios de las malas prácticas conversacionales, de falta de  un liderazgo eficiente y eficaz, de las insanas conversaciones. ¿Cuántas veces yo he sido dejado con la palabra en la boca? Porque otra persona “más importante” que yo importunó la conversación.  ¡Infinidad de veces! Y,  ¿Cuántas veces yo también  he hecho lo mismo? Haciéndome el importante, por contestar una llamada, o por creer que es necesaria mi presencia en algún acto, creyendo que sin mí nada puede funcionar ¡Infinidad de veces!

 

 


     Reflexionando sobre las actitudes anteriores, estoy totalmente de acuerdo con la exposición del general; estamos perdiendo liderazgo cuando abortamos una plática por hacer tal o cual cosa, sugiriendo que nuestro interlocutor  no es sujeto de interés.

 

 


     Meter  Drucker, escribió: Demasiados ejecutivos piensan que son maravillosos con las personas porque hablan bien. No se dan cuenta de que ser maravillosos con las personas significa escuchar bien.”

 

 


     Tom Peters por su cuenta añade que una de las principales causas del bajo rendimiento del Management es el hecho de que el manager no escucha a sus empleados, ni a sus clientes ni al mercado. Por lo tanto, recomienda que nos obsesionemos con el escuchar.

 

 


     Jesús nos lo dice sin tanta parafernalia en el párrafo que utilice como preámbulo introductor  “el que tiene oídos para oír,  oiga” Y es que Dios nos dotó de una sola boca, pero dos oídos, para oír doblemente tanto lo que decimos como lo que escuchamos; podría decirse que añade más valor al arte de saber escuchar bien que a lucirnos con  tanto discurso rimbombante que nos gusta muchas veces disertar. A través del tiempo he escuchado a hombres y mujeres con grandes capacidades en el arte de hablar en publico, académicos con dotes de oratoria; pero el mensaje mas oportuno es el que nos deja Jesús hoy, “el que tenga oídos para oír, oiga”  mensaje que nos deja sin una  construcción gramatical prodigiosa para que nadie quede excluido de su significado y que todos podamos entender con claridad y transparencia.  Son tan solo siete palabras las que tenemos que memorizar, a fin de mejorar nuestro liderazgo en la vorágine de las palabras dichas y hechas.

 

 


     Michael Porter, Gurú de la administración moderna nos dice: “No te hace rico lo que tienes, sino lo que haces con lo que tienes.”

 

 


     ¿Qué hemos hecho nosotros con el don del habla y de la escucha? Hemos cambiado mundos, hemos enriquecido la vida de las personas que giran en torno nuestro,  hemos traspasado la frontera de la aquiescencia de la vida a la trascendencia de la misma, bailando al compás de una danza entrelazada con las palabras, con el poder de la escucha sin distingos  económicos, sociales, políticos, raciales o religiosos; o hemos hecho con esos dones lo mismo que hizo el siervo malo y perezoso que enterró el talento que le dio su Señor (Mt 25,14-30). No poniéndolo al servicio de nuestro prójimo mas próximo.

    

 

 

     Por lo tanto “El que tiene oídos para oír, oiga”.-

 

 

 

 


José Luis Riveiro Fernández

Gerente Agencia Cobán

Santo Domingo de Cobán, 24 de Marzo de 2010

Fuente Video:www.youtube.com

Bibliografia: Ontologia del Lenguaje, Dr. Rafael Echeverria.

 

 

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15 marzo 2010 1 15 /03 /marzo /2010 18:08

EL PODER DE LA PALABRA 3ª PARTE


 100118 154813  ¡Soy un Rey! ¿Y sobre que reino reinas? ¡Sobre el reino de mi mismo! El reinar sobre nosotros mismos, demanda muchas exigencias a las cuales tenemos que atenernos y cumplirlas al pie de la letra. Significa que debemos  renunciar a muchas cosas y entre las tantas cosas a las que debemos renunciar en adición a todos las situaciones que vimos anteriormente, esta la renuncia total y absoluta de un liderazgo endeble, un liderazgo raquítico, porque a causa de un liderazgo de esta naturaleza hay tantos hombres y mujeres que parecen marionetas en las manos de otros, son manejados al sabor y antojo “del otro”. Son los tontos útiles que deambulan en las organizaciones como barcos sin velero ni timón, siempre a la deriva. Son los que nunca se comprometen, los que nunca actúan o si lo hacen lo hacen de una forma tardía, prometen, ofrecen, pero no se comprometen y por lo tanto no cumplen.  Sus promesas casi siempre son insatisfechas, casi nunca se cumplen y en el peor de los casos jamás se cumplen. Son promesas del diente al labio, que se engendran “extrauterinamente” nacen de los labios hacia afuera, no desde nuestras entrañas y por eso el decir con el hacer no son coherentes, no hacen binomio, no son buen partido.

 


 


     Nietzsche, el filósofo que planteo  la muerte de Dios dijo en una oportunidad que los seres humanos son animales que hacen promesas; yo prefiero el lenguaje de la Biblia al que me referiré mas adelante, aunque Nietzsche considere que la creencia en Dios es una consecuencia de vida decadente, de que la idea de Dios es un refugio para los que no pueden aceptar la vida. Pero,  antes de continuar elucubrando, preguntémonos: ¿Qué es una promesa? Dejemos que el Dr. Rafael Echeverría nos responda categóricamente: “Las promesas, son por excelencia, aquellos actos lingüísticos que nos permiten coordinar acciones con otros. Cuando alguien hace una promesa, el o ella se compromete ante otro a ejecutar alguna acción en el futuro.”

 

 


     Veámoslo así: Al comienzo de cada año calendario, a titulo personal planeamos nuestro porvenir, a lo largo y ancho de todo ese año, y ese porvenir lo planeamos en el ámbito profesional, económico, familiar, espiritual, vacacional entre otras cosas a partir de nuestras particulares necesidades;  porque en Seguros GyT no nos interesa únicamente el desarrollo económico que una persona pueda lograr en el ejercicio de su profesión; sino toda una amplia gama de mejoramiento continuo incluyendo nuestra área espiritual.  En el área profesional se ha dispuesto un diplomado, una carrera técnica y una licenciatura en Seguros y Fianzas por la Universidad Galileo, para seguir mejorando.  Actualmente todos los gerentes de agencia estamos estudiando un Diplomado en Gestión Administrativa por la misma Universidad y nos estamos especializando en las técnicas del coaching. En este sentido estamos “aprendiendo a aprender” estamos “desaprendiendo” un viejo estilo de gerenciamiento” utilizado durante muchas décadas, que dejo de ser funcional y que hoy es irresoluble é impráctico.

 

 


     Con este desarrollo podríamos decir que nos convertiremos en una especie de alquimista, capaces de convertir el “plomo en oro” desde el punto de vista metafórico,  capaces  de hacer descubrir y  relucir ese  “acre de diamantes” que se encuentra en el interior de cada persona, “del interior  de su propio pozo” extrayendo  lo  mejor de sí mismo. Con el poder que nos da una palabra bien encaminada, bien dirigida en el momento y en el tiempo oportuno. Pudiendo hacer  una mutación maravillosa e increíble en aquellos que necesitan  un cambio radical  tanto en su manera de pensar, como en se manera de ser, de hacer, de decir, de actuar. Porque el ser humano, ese poderoso ser perfectible pero inacabado, que todos los días puede estar haciendo cambios en su vida con el poder de la palabra;  es el único que tiene el poder de mutar en su manera de pensar, es el único que puede evolucionar,  que tiene la capacidad de convertirse, el único que puede nacer de nuevo espiritualmente tal y como lo dice San Pablo a los Efesios en el capitulo 4, versículos del 22 al 24: “Despójense de la conducta pasada, del hombre viejo que se corrompe con sus malos deseos; renuévense en su espíritu y en su mente; y revístanse del hombre nuevo, creado a imagen de Dios con justicia y santidad autenticas.”


 

 


     Un cambio de nuestra manera de pensar siempre trae como consecuencia un nuevo estilo de vida ¿Acaso no es esto lo que queremos? Un cambio radical en todos los aspectos de nuestra vida que nos den felicidad; traspasando todas las fronteras, porque el que no evoluciona involuciona. Por eso desaparecieron los dinosaurios sobre la faz de la tierra; porque no se adaptaron a los cambios, por lo tanto despojémonos de esa conducta de dinosaurio y sigamos adelante, cambiando con el poder de la palabra.

 

 


     “Cuando alguien hace una promesa, el o ella se compromete ante otro a ejecutar alguna acción en el futuro” dice claramente el Dr. Echeverría. ¿Y en que nos hemos comprometido nosotros los integrantes de esta agencia de seguros? ¿De este grupo eclesial? ¿De esta fraternidad?  ¡A cumplir! ¿Con quien? primero con Dios, porque el trabajo humano es una invención divina para colaborar con El en la construcción de un mundo mas justo, mas humano, mas fraterno.

 

 


     ¡A cumplir! ¿Con quien? En segunda instancia con nuestra familia, porque al cumplir con la palabra empeñada en esa promesa que hacemos cada año, estamos procurando estabilidad financiera y mental a nuestras familias, dándoles todo lo que necesitan para satisfacer sus mas elementales necesidades, que son: comida, techo, abrigo, educación, instrucción, salud física, mental y espiritual,  recreación entre tantas cosas; recordemos que “si uno no cuida de los suyos, especialmente de los que viven en su casa, ha renegado de la fe y es peor que un incrédulo.” Según lo explicita  el capitulo 5, versículo 8 de la primera carta a Timoteo.

 

 


     Y en tercera instancia debemos cumplir con la empresa que nos da la oportunidad de ser alguien en la vida; si cumplimos con Dios y con nuestra familia como se debe, cumpliremos por añadidura con la empresa que nos patrocina, cumpliendo así con la promesa empeñada, porque de la promesa que cada uno hizo, otra persona se comprometió  a otro nivel y esta otra persona hizo lo mismo a un nivel mas alto; por lo tanto si no cumplimos a cabalidad con la promesa efectuada, afectamos a terceras personas, empezando por los de nuestra casa y haremos quedar mal a las que confiaron en nosotros; entonces,  cumplamos con nuestras promesas a fin de que no nos hagamos acreedores a lo que dice el Evangelio de San Mateo, capitulo 3 y versículo 10: “El hacha ya esta apoyada en la raíz del árbol: Árbol que no produzca frutos buenos será cortado y arrojado al fuego.”

 

 


     Tal aseveración es aplicable a toda aquella persona que no produzca buenos frutos, en el hogar, en el trabajo, en la iglesia y en la sociedad; por supuesto después de haber agotado todas las instancias a efecto de que la promesa empeñada se cumpla y en este sentido; en este nuevo estilo de gerenciamiento, siempre hemos llevado a la practica la parábola de la higuera; que dice así: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo al viñador: Hace tres años que vengo a buscar fruta en esta higuera y nunca encuentro nada. Córtala que encima esta malgastando la tierra. El le contesto: Señor, déjala todavía este año; cavaré alrededor y la abonaré, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás.” (Lucas 13: 5 al 9)

 

 


     ¿Acaso no hemos actuado así? Con el árbol que no quiere dar fruto; ¿Acaso no lo hemos abonado? Con programas de reentrenamiento, coaching, feedback, asistencia técnica personalizada, acompañamiento técnico. ¿Acaso no existen en cada uno las motivaciones tanto intrínsecas como extrínsecas para ponernos en movimiento?

 

 


     ¿Acaso no hemos visto el cambio en algunas personas? Que se dejan guiar, que son dóciles, que son humildes y no autosuficientes. Aquellos que se auto ayudan y a la vez buscan también ayuda.  Acaso no hemos visto el cambio en todas aquellas personas que primero confiaron en El Señor y después en ellos mismos; cumpliendo con sus promesas en todo su entorno;  dando fruto a todo tiempo, según nos narra Jeremías en el capítulo 17, versículos 7-8: “¡Bendito quien confía en el Señor y busca en El su apoyo! Será un árbol plantado junto al agua, arraigado junto a la corriente; cuando llegue el calor, no temerá, su follaje seguirá verde, en año de sequía no se asusta, no deja de dar fruto.”

 

 


     Así  serán todas aquellas personas que cumplan con la promesa empeñada haciendo según lo que les corresponde, al estilo de Jesús, que nunca dejo de cumplir con las promesas que nos hizo a través de todos los tiempos: “Yo estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.” (Mt 28,20). “Porque Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.” (Hebreos 13,8).-

 

 

 


 

Escribió:

José Luis Riveiro Fernández

Gerente Corporativo  Agencia Cobán

Cobán, Guatemala, C.A. 14/03/10.-

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8 marzo 2010 1 08 /03 /marzo /2010 18:37

EL PODER DE LA PALABRA 2ª PARTE


 Imagen0005.jpg     Cuenta una anécdota que en cierta oportunidad salió de incognito Federico El Grande, Rey de Prusia a deambular en las afueras de Berlín, cuando tropezó con un hombre muy anciano. ¿Quién eres? Pregunto el monarca por simple curiosidad, cuando los dos se detuvieron. ¡Soy un rey! Contesto el anciano. “Un rey” ¿Sobre qué principado reinas? Sobre mi mismo fue la orgullosa respuesta. Yo me gobierno a mí mismo, porque me domino a mí mismo, soy mi propio súbdito.


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     Desde el punto de vista ontológico, antropológico y teológico  la declaración  que hace el anciano de la anécdota es válida, porque al ser imagen y semejanza del creador y al haber participado del bautismo, por antonomasia nos corresponde ese apelativo; rey  ¡Soy un rey!  Al ser Cristo Rey y Señor del universo, y habiendo sido obediente hasta la muerte y muerte de cruz, fue exaltado por el Padre quien le sometió todas las cosas. Cristo delego este poder a sus discípulos para que también ellos dispusieran de una libertad soberana para que  dominaran y vencieran sobre el reino del pecado, de los vicios, de la maldad, de la ignorancia perniciosa, de todo lo que es alienante.  Y; nosotros los discípulos del Señor de este tiempo presente, ejercemos esa realeza; pudiendo declarar al igual que el berlinés. ¡Soy un Rey!

 

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     ¿Y sobre que reino reinas? ¡Sobre el reino de mi mismo! Debiera ser la declaración   hecha al comienzo de cada día, por cada uno de nosotros con la ayuda de Aquel que nos da fuerzas (Filipenses 4,13). Gobernando sobre ese reino y reduciendo a su mínima expresión el miedo,  la pereza, la postergación, el incumplimiento, el conformismo, la pesadumbre, el pesimismo, el autoritarismo, la mentira, la superficialidad,  el engaño, el egocentrismo, la traición, las concupiscencias, la rutina, la depresión.  Cuando esta ha anidado en nuestra mente, alma y corazón; a consecuencia de la muerte de un familiar cercano, la pérdida de un amigo, los amores fallidos, las enfermedades de cualquier tipo, la desesperanza y la presión que causan las actuales circunstancias desfavorables en materia política, economía y social; que todos los días agobian al guatemalteco. Que no nos permiten desarrollarnos y crecer como personas.   Cuando las cosas salen mal, o cuando seguimos conduciendo nuestras vidas con retrovisor, viendo para atrás. Haciendo siempre  una contemplación exhaustiva  del pasado.

 

 

     El pasado ya pasó, es cosa muerta, dejémoslo ahí, máxime si al recordarlo no nos edifica. No vivamos nunca de las glorias pasadas, ni estemos evocando, provocado y convocando ese tiempo ya ido. Máxime cuando el mismo lo vivimos de una manera disoluta y vacío. Para que no nos pase lo que le paso a la mujer de Lot, que por mirar y añorar lo que estaba atrás, se convirtió en una estatua de sal, según nos narra el libro del Génesis, capitulo 19, versículo 26. Por lo tanto,  vivamos un buen presente  para asegurarnos un mejor futuro.

 

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     ¿Y sobre que reino reinas? Para reinar en ese reino de nosotros mismos, es sumamente importante tener en cuenta tanto nuestras afirmaciones como nuestras declaraciones; El Doctor Rafael Echeverría, autor del libro intitulado Ontología del Lenguaje, dice que “cuando declaramos generamos un mundo nuevo, pues después de haberse dicho lo que se dijo el mundo ya no es igual, ya que este fue transformado por el poder de la palabra”. La palabra tiene poder; por lo tanto, somos el fruto de nuestras afirmaciones y declaraciones y todas las personas que giran en torno nuestro, también son el fruto de esas afirmaciones y declaraciones; si decimos que alguien es torpe é inútil con insistencia, el tal lo creerá al grado, que haremos de su mundo un mundo inoperante. Por lo tanto que de nuestra boca solo salgan palabras edificantes, que bendigan, a fin de no poner a la vista las intenciones de nuestros corazones; lo que el hombre habla eso es él. Jesús lo dice de esta forma: “¡Raza de víboras! ¿Cómo podrán decir palabras buenas si son malos? El hombre bueno saca cosas buenas de su tesoro de bondad; el hombre malo saca cosas malas de su tesoro de maldad.” (Mateo, capítulo 12, versículos 34-35).

 

 

     ¿Qué palabras salen de nuestra boca? ¿Maldicientes? ¿Amenazadoras? ¿Falsas? ¿Murmuradoras? o palabras poderosas generadoras de diálogos, de nuevas realidades, de nuevos mundos, de mundos diferentes. Recordemos que con lo que hablamos revelamos nuestro corazón y es nuestra mejor carta de presentación, la palabra dicha y hecha.

 

 

     Desde el punto de vista  de una ontología del lenguaje, término acuñado por el Dr. Rafael Echeverría; tomemos de las Sagradas Escrituras, algunos ejemplos poderosos para crear nuevos mundos, en las gentes que se relacionan todos los días con nosotros:

 

 

     “No juzguen y no serán juzgados, no condenen y no serán condenados. Perdonen y serán perdonados. Den y se les dará: recibirán una medida generosa, apretada, sacudida y rebosante. Porque con la medida que ustedes midan serán medidos.” (San Lucas 6, 37-38);

 

 

     “Traten a los demás como quieren que los demás los traten.” (San Mateo 7,12);

 

 

     “Amen a sus enemigos, traten bien a los que los odian; bendigan a los que los maldicen, recen por los que los injurian.” (San Lucas 6, 27-28);

 

 

     “Si uno quiere vivir y pasar años felices, guarde su lengua del mal y sus labios de la falsedad” (1ª Pedro 3,10): Apartando la lengua mentirosa (Proverbios 6,17); evitando lenguaje deshonesto: “Lo mismo digo respecto de las obscenidades, de las estupideces y de las groserías, porque todas estas cosas están fuera de lugar” (Romanos 5,4); refrenando la lengua: “Si uno se tiene por religioso, pero no refrena la lengua, se engaña a sí mismo y su religiosidad es vacía.”(Santiago 1,26); No siendo apresurados para hablar: “Con todo, que cada uno sea veloz para escuchar, lento para hablar, y para enojarse.”  (Santiago 1,19).

 

 

     “No salga de sus bocas ninguna palabra ofensiva, sino solo palabras buenas que ayuden a crecer a quien lo necesita y agraden a quien las escuche.” (Efesios 4,29).

 

 

     “Respuesta amable aplaca la ira, palabra hiriente aviva el enojo.

De la lengua de los sabios brota sabiduría, de la boca del necio, necedades.” (Proverbios 15,1-2).

 

 

     “Que te agraden las palabras de mi boca, que te plazca el susurro de mi corazón, ¡Señor roca mía, Redentor mío! (Salmo 19,15).-

 

 

     En cada uno de estos casos, la palabra pretende lograr un objetivo, porque el lenguaje es razonable y opera dentro de los parámetros éticos de un contexto. Es eficaz, regenera y transforma haciendo las cosas viejas nuevas; y esto es factible cuando intimamos la palabra hablada con Dios, cuando la conyugalizamos con El, para que la misma sea doblemente poderosa y para tener la debida autoridad,  autoridad que siempre nos viene de lo alto; inclusive en las que son  básicas e inherentes al ser humano. A fin de asentar su dignidad como persona y de estas declaraciones básicas difiere de los animales, quienes no son dueños de su voluntad, ni tienen libertad.

 

 

     Dentro de las declaraciones básicas que todos los días estamos haciendo utilizamos la declaración de negación “NO” Que según dice el Dr. Echeverría “es una de las declaraciones más importantes que un individuo puede hacer porque a través de ella asienta su autonomía y su legitimidad como persona; sin embargo el precio de decir no muchas veces cuesta la vida, es alto y depende de cada uno pagarlo o no”. Si todos los políticos de nuestro país tuvieran la valentía de utilizar más a menudo esta declaración, habría menos dobletes debajo de la mesa, menos corrupción en el aparato estatal, menos enriquecimiento ilícito, menos nepotismo, estulticia, despotismo, permisividad, pusilanimidad,  menos presos en las cárceles, enfermos en los hospitales y muertos en los cementerios.  Menos persecuciones por delitos de lesa humanidad, en fin; otros mundos estaríamos creando con tan solo decir no en el momento oportuno.

 

 

     En lo que respecta a la  declaración de aceptación “SI” esta pareciera no ser tan poderosa como el no, sin embargo por decir siempre si sin razonarlo es que hay tantos males en el mundo,  por un si materializamos  las tentaciones y  nos desviamos de nuestros objetivos, ya sean estos familiares, económicos, laborales, sociales o eclesiales;  por lo tanto el “SI” y el “NO” son poderosos cuando los empleamos en el momento propicio con valentía.  Al respecto Jesucristo nos dice en el Evangelio de San Mateo, capitulo 5 y versículo 37: “Que la palabra de ustedes sea si, si, no, no. Lo que se añada luego procede del maligno.”

 

 

     ¿De dónde pues procede todo lo que precede a un sí o a un no? Cuando ese si o ese no, es ambiguo. ¡Del maligno!

 

 

     A partir de mis afirmaciones y declaraciones, de los binomios del ser y del hacer; de la congruencia entre el decir y el actuar, amalgamando fe y vida. Yo,  soy  rey ¿Y usted?

 

 

 


 

Escribió: José Luis Riveiro Fernández

               Gerente de Agencia Cobán

Bibliografía:

Biblia de Jerusalén,

Ontología del Lenguaje, Dr. Rafael Echeverría

 

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1 marzo 2010 1 01 /03 /marzo /2010 17:46

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El poder de la palabra 1ª parte

“las palabras que leerás significan lo que dicen. Una a una hacen una idea.

Une las ideas y harás discursos…pero cuida que no se te vayan al infinito.

Antes muéstralas en hechos. Entonces veras la fuerza de esas palabras.

Las personas verán tus palabras, y tu las dirás de modos concretos, hasta hacerlas inalcanzables. Aquí te doy algunas ideas. Tómalas si quieres.

Las mías son murmullos de lo que vivo y creo. Algo real. Algo perenne.

Estas palabras que brotan de mi vienen de otro hontanar. Pues yo, no soy fruto de la casualidad sino de una palabra pronunciada.

He sido dicho y hecho.

Es que antes fui palabra. Estaba retenido en el abismo del amor.

Ahora estoy aquí, dándote palabras para crear realidades”.


Fray Guillermo Delgado Acosta, OP

  


  Corría el año 2,005 cuando empecé a interesarme por la disciplina del coaching,  para ir dejando en el pasado aquellos conceptos de re-ingenierías, círculos de calidad, aseguramiento del control de la calidad, mentoring, gerenciamiento capataz, entre tantos conceptos que así como vinieron y fueron buenos en su tiempo, desaparecieron, aunque no del todo porque en varias empresas aún los practican, teniéndolos  como el non plus ultra de su administración; pero al no constituir este el tema que quiero abordar, lo dejare en el olvido, no sin antes mencionar al Dr. Rafael Echeverría quien dijo: “El modelo de gestión que prevaleciera durante gran parte del siglo XX ha muerto. No existe ninguna posibilidad de resucitarlo. Asistimos a sus exequias. Y aunque todos todavía estamos atrapados en él y no sabemos por cual otro sustituirlo”.  ¡Descanse en paz ese modelo de gestión!

 


     Creo que ha llegado la hora del cambio y el momento es el aquí y el ahora gracias al poder de la palabra, gracias a las competencias conversacionales  que pueden fluir como ríos de agua viva desde adentro de nuestro “propio pozo”, y cuando la palabra es Cristocéntrica la misma es doblemente poderosa; pero de ello ahondaremos más adelante, previo a comprender los conceptos que nos atañen en estos precisos momentos.  La palabra coach proviene del verbo inglés que significa “entrenar” o “dirigir” y al anteponerle la terminación “ing”, podemos decir entrenando o dirigiendo, que es lo que estamos haciendo todos los días ya sea en el hogar o en el lugar de trabajo, independientemente al cargo que ocupemos; en virtud que no es una tarea inherente al alto directivo.

 


     El coaching es un proceso interactivo por medio del cual el que lidera la situación, denominado en este caso coach, asiste a un cliente, al que denominaremos coachee, ayudándole a obtener lo mejor de sí mismo. En términos generales un  coach ayuda a otra persona a alcanzar ciertos objetivos utilizando sus propios recursos y habilidades, pero más que recursos y habilidades, utilizando sus propios dones de forma eficiente y eficaz. Se parte de la premisa que es el interlocutor el que posee la mejor información para resolver las circunstancias a las que se debe enfrentar.

 


     Para iluminar el hecho anterior menciono a Goethe quien dijo “Lo mejor que puedes hacer por los demás no es enseñarles tus riquezas, sino hacerles ver la suya propia.” Y la mejor forma para descubrir ese caudal que se encuentra dentro de cada persona, esa riqueza interior, ese poder intelectual, esa fuerza motriz, ese gigante interior que muchos tienen dormido, es de vital importancia que cada uno se conozca como persona, que cada uno conozca sus fortalezas tanto como sus debilidades, las oportunidades que tiene como también sus amenazas; y la mejor forma para hacerlo es partiendo de la más antigua de las exhortaciones atribuida a Sócrates, el “conócete a ti mismo” palabras que se encontraban esculpidas en el dintel del templo de Apolo en Delfos, para testimoniar una verdad que debe ser asumida como la regla mínima, de toda persona que quiera ser significativa en el arte y en el don de la vida; porque solo conociéndome a mí mismo, en primera instancia, puedo llegar  al conocimiento del otro, al conocimiento de la verdad y si llego al conocimiento de la verdad, la misma me hará libre. (Jn 8,32). El evangelista aquí no se refiere a una libertad política, sino a ser libres del pecado, de la maldad, de lo alienante, de los vicios, del indiferentismo, de la decadencia ética y moral; porque ¿De qué forma podría ayudarnos alguien a descubrir nuestras riquezas interiores, si él tal es decadente? No tendría credibilidad, ni la fuerza, ni la autoridad para hacerlo.

 


     La eficacia  del coaching deriva del poder que tiene la palabra hablada, de las competencias conversacionales; que con entrenamiento podemos llegar a hacer de las mismas una praxis liberadora, porque la palabra eso hace: sana, Libera, instruye, anima, calma, sosiega, redarguye, corrige el rumbo, puede dar vida o puede  matar; todo depende de la forma y el uso que demos de la misma.

 


     ¿Por qué es tan poderosa la palabra? ¿De dónde proviene su fuerza? Permítanme sustentarlo en las Sagradas Escrituras, iluminando con el capítulo 1 de San Juan, versículos del 1 al 5; que dice así: “En el principio existía la palabra y la palabra estaba junto a Dios, y la palabra era Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada.

 


Lo que se hizo en ella era la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron”.

 


     Esperando no hacer una interpretación errónea y subjetiva del texto bíblico, ni espiritualizándolo  al no haber utilizado el recurso de la Hermenéutica (ciencia de interpretar correctamente la Biblia); considero que  ahí radica la fuerza, el poder y la autoridad de la palabra, proviniendo del hecho que la palabra y Dios tiene intimidad, ambas participan en la creación  y gobierno del mundo, ahora es el verbo, palabra de Dios, que preexistía en Dios y que fue enviado al mundo, el verbo es movimiento, es acción, es vida y vida abundante; y sabiendo que somos creados a la imagen y semejanza de Dios; según consta en el libro del Génesis, capitulo 1, versículo 27; no en el aspecto físico sino refiriéndose al hecho que tenemos un alma espiritual, que estamos por encima de todos los seres vivientes, que no somos  cosas sino personas, que podemos escoger el bien, componer una sinfonía, moldear el carácter, enderezar los pasos, pensamos, actuamos, podemos optar por la libertad en el ser y el hacer, de resolución y;  de todas las criaturas somos los únicos capaces de Dios y de amar, y somos los únicos que podemos externar una palabra, a excepción de la burra de Balaán que con sus “competencias conversacionales” generó preguntas poderosas en el diálogo que sostiene con su dueño; según podemos constatar en el libro de Números, capítulo 22, versículos del 28 al 31.  Al igual que Dios podemos dar vida, por medio de la palabra porque con El somos cocreadores y  con ella podemos disipar las tinieblas de la ignorancia, del miedo, del terror  y de la cultura de la muerte.

 


     ¿Acaso con el poder de la palabra no damos vida? O quitamos vida, cuando por la palabra dada permitimos y practicamos el aborto. ¿Acaso no somos fruto del poder de la palabra? Por el poder de la petición y el amor fuimos engendrados en el seno materno, por el poder de la petición y el amor vinieron nuestros hijos, “con el sudor de nuestros labios y nuestra boca” nos ganamos la vida, proponiendo y convenciendo; “con el sudor de nuestros labios” nos acercamos a la persona amada; con ese mismo poder ofrecimos  el sol, la luna y las estrellas; con el poder de las palabras o de las competencias conversacionales como decimos hoy hacemos y somos lo que somos.

 


      En el libro de proverbios, capitulo 18 y versículo 20 leemos: “De los frutos del hablar se sacia el vientre, uno se sacia de la cosecha de los labios. Muerte y vida están en el poder de la lengua: lo que elija eso comerá”  ¿Nos saciamos del fruto de nuestra boca? Preguntémonos a nosotros mismos, pero podemos contestar desde el quehacer de nuestra profesión como ejecutivos de seguros, cuando reclutamos personal, lo seleccionamos, lo capacitamos, lo integramos a nuestra organización y lo moldeamos “a nuestra imagen y semejanza” Porque  ¿Quién no quiere ser como el líder? Cuando el mismo es maduro, creíble, cuando aplica la disciplina correctamente, cuando a todos trata por igual, con respeto; cuando no socava la dignidad por cuestionamientos éticos, religiosos, políticos o sociales; cuando el mismo es propositivo, proactivo y trabaja en equipo, cuando es inteligente y su ética y moralidad es intelectualmente correcta y verificable.

 


     ¿Nos saciamos del fruto del hablar, de la cosecha de nuestros labios? Desarrollando competencias conversacionales, generando identidades, sanas relaciones inter personales, nuevos compromisos, negociaciones, futuros y mundos diferentes; estando convencidos como estoy, que  por medio de la palabra tenemos ese poder transformacional, y cuando la misma está en intima relación con Dios es doblemente poderosa; le añadimos valor, es como ponerle doble y retranca a un móvil, potenciamos su fuerza y su destino; le cambiamos la vida, a los que nos confían su vida organizacional llevándolo a otra dimensión, catapultándolos,  evitando caídas y derroteros, caminos inusitados e inhóspitos, en otras palabras ¡Hacemos más fácil el camino y el destino! porque el secreto estriba en gozarse del camino tanto como del destino.

 


     ¿Nos saciamos del fruto del hablar? Con nuestras afirmaciones y declaraciones, cuando las mismas son objetivas y veraces, porque muchas veces juzgamos a alguien desde nuestra observación, desde nuestra óptica y muchas veces la misma es subjetiva; tal y como dice el Dr. Rafael Echeverría “La única descripción que hacemos es la de nuestra observación, no la de la realidad”. A veces padecemos de miopía y no vemos las cosas y las personas tal cual son y por eso cuando hablamos muchas veces destruimos una reputación, una dignidad, un carácter, ¡una persona! Y por consiguiente una institución, un hogar, un sistema; y si alguna vez de palabra, obra u omisión atentáramos contra la dignidad de nuestro prójimo tengamos presente la declaración del perdón, con valentía y con sinceridad a efecto de mantener incólumes nuestras competencias conversacionales y nuestras sanas relaciones con todos. ¿Cuántas veces tenemos que recurrir a la declaración del perdón? Las que fueren necesarias: “Entonces se le presento Pedro y le pregunto: Señor, ¿Cuántas veces he de perdonar a mi hermano si peca contra mí? ¿Hasta siete veces? Dícele Jesús: No digo yo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”. (Mt 18,21-22) Esto quiere decir siempre.

 


     Amparándome en esta declaración, yo quiero pedir perdón por todas aquellas alegrías, entusiasmos y esperanzas que mate con el poder de la palabra; por aquellas sonrisas que desdibuje en un rostro inocente con el poder de la palabra; por todas aquellas lagrimas que rodaron por el poder de una palabra, por todas aquellas promesas incumplidas, tantas promesas insatisfechas.

 


      En aquellos tiempos pretéritos  Sansón mató, amontonó y sacudió a mil hombres con el poder que le dio una quijada de burro, según narra el libro de Jueces, capítulo 15, versículos 15 y 16, hoy;  en este tiempo presente, también yo con mi “quijada de burro” he matado miles de ilusiones, mate la fe, la esperanza y el amor por el poder de una palabra que se salió del rumbo, que perdió el horizonte,  la perspectiva de la vida y que no estaba en íntima comunión con Dios.-

 


 

Escribió: José Luis Riveiro Fernández

               Gerente de Agencia Cobán

Bibliografía:

Biblia de Jerusalén,

Biblia de Nuestro Pueblo

Ontología del Lenguaje, Dr. Rafael Echeverría


http://joseguillermodelgado.blogspot.com

 

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15 febrero 2010 1 15 /02 /febrero /2010 18:55

   MVC-036S.JPG  El 14 de Febrero de cada año se celebra en Guatemala el día del cariño y  la amistad, día en que la gente aparenta ser mas afectuosa, día en que los novios se regalan rosas, día en que algunos cónyuges hacen  tregua sentados alrededor de una mesa, junto a los hijos para dar testimonio de lo “bueno que son”; para continuar al día siguiente con la batalla campal; en el lugar de trabajo se lleva a cabo intercambio de regalos y los niños y adolescentes se van de excursión a algún paraje dentro o fuera de la ciudad; y,  los amantes se esconden en la maraña del engaño jurándose amor eterno, aunque sea a escondidas;  a algunas de estas acciones les acompaña la verdad y a muchas la mentira y la hipocresía ; por eso creo yo, debemos examinar a cabalidad estos pensamientos y sentimientos  y el mensaje más oportuno  lo podemos extractar del libro del Eclesiástico, capítulo 6, versículos 14 al 17 que dice así:

 


El amigo fiel es un apoyo seguro,

Quien lo encuentra, ha encontrado un tesoro.

El amigo fiel no tiene precio,

Su valor es incalculable.

El amigo fiel es un elixir de vida,

Los que temen al Señor lo encontrarán.

El que teme al Señor orienta bien su amistad,

Porque según sea el, así será su amigo.”

(Biblia de Jerusalén).-


 

 

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     Analizando someramente el texto bíblico, podemos suponer que la verdadera amistad, aquella que se basa en la verdad, la justicia y  el derecho, es aquella que se construye en la libertad y el amor de Dios y solo la encontrarán aquellas personas que le  temen, teniendo bien claro que la frase “temer al Señor” en el lenguaje de la Biblia no significa tenerle miedo, pánico o angustia sino hacer su voluntad, respetarle y amarle por sobre todas las cosas. A partir de ahí podemos encontrar la verdadera amistad, porque la amistad que es verdadera es la que nace del afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato; según la definición del DRAE.  O  amansa burros según la filosofía de los abuelitos.

 

 

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     Para sustentar la construcción de la verdadera amistad en la libertad y  el amor de Dios,  menciono  a Barth quien sostiene que “el ser de Dios consiste en el hecho de que Él es quien ama en libertad.”  Y siendo nosotros creados a su imagen y semejanza, debemos basar las sanas relaciones inter personales entre las personas y los pueblos, entre nuestros verdaderos amigos, en el amor en libertad; nada impuesto por los intereses de este mundo; “porque Dios es amor” (1ª Jn 4,8).-

 

 

 

     Veamos pues quienes son aquellas personas  que nosotros les llamamos amigos; para ver si  son realmente nuestros amigos o nuestros “amigotes.”

 

 

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     Los amigos son los que a sus actos les precede todas las características anteriores y se manifiestan  en las adversidades de la vida, sean estas sentimentales, laborales, financieras o espirituales entre tantas otras; son aquellas personas que nos tiene presentes en sus oraciones y que nos regalan su consejo, son las que están pendientes cuando alguna tribulación  se hace presente en nuestra vida, en síntesis los que están presentes en las buenas y en las malas  y los amigotes son aquellos que se conocen en la juerga, en el vicio o el pecado, son aquellos que no se involucran, que solo  están presentes cuando la “aparente felicidad” nos sonríe y gastamos a manos llenas en toda clase de placeres, satisfaciendo todos aquellos apetitos insanos que estos de otra forma no podrían darse; son aquellos que se aprovechan de la oportunidad, de la buena fe, del supuesto vinculo amistoso, de la familiaridad, o de nuestro cargo; son aquellos que tan solo necesitan “un empujón,”  trepar más alto, tan solo necesitan ser catapultados por nuestra influencia, dinero o desempeño, para atender a intereses  mezquinos y cuando han conseguido lo que persiguen o en el peor de los casos   cuando por alguna circunstancia, algún mal negocio, o una mala decisión se presenta la adversidad en cualquier arista de nuestra vida, desaparecen como por arte de magia; eso son los amigotes;  efímeros compañeros de la vida, siluetas del destino, ganchos de la  oportunidad, especie de rémoras que se adhieren a nosotros y no nos permiten avanzar con libertad; mientras que “el amigo fiel es un apoyo seguro, no tiene precio, su valor es incalculable, es un elixir de vida.”

 

 

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     En la antigüedad los súbditos, lacayos y serviles cuando saludaban al rey decían “larga vida al rey.” Sin ser lisonjero,  lacayo o servil yo les digo a mis amigos queridos “larga vida al rey” porque mis verdaderos amigos ahora  son “sacerdotes, profetas y reyes.”

 


 

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     Que Dios les bendiga abundantemente.-

 

 

 

José Luis Riveiro Fernández

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8 febrero 2010 1 08 /02 /febrero /2010 15:20

 

  100118 154813   En el evangelio de San Lucas, capítulo  5 y versículos del 1 al 11, podemos leer el relato de la pesca abundante o milagrosa como también muchos suelen llamarle; en ese pasaje podemos visualizar  en escena a Jesús cuando invita a Simón Pedro a “remar mar adentro y echar las redes,” ante tal invitación Pedro se queda escéptico porque ya habían trabajado  toda la noche y no habían pescado nada; estaban atribulados, cansados y desvelados por la dura faena, y Él con una basta experiencia en su oficio sabía que las horas no eran propicias para navegar mar adentro y volver a echar las redes; pero  aún así obedece  y le dice a Jesús  que en su nombre echará las redes de nuevo, pescando una gran cantidad de peces que casi se hunde la barca por la abundancia de los mismos.

 

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     Del relato anterior podemos sacar varias conclusiones y la primera  es que  él que “manda, manda aunque se equivoque, pero el que obedece nunca se equivoca” tal y como le paso a Pedro que  contra todo pronóstico de tener éxito al adentrarse nuevamente en el mar de Genesaret, lo hace obedeciéndole a Jesús  y esta vez con un rotundo éxito, en principio porque en esta ocasión lo hizo en el nombre del Señor y con esta acción  aseguró  la bendición en el ejercicio de su profesión, porque todo lo que se hace o se dice en el nombre de Jesús no puede quedar inconcluso, ya Jesús mismo lo dijo, que todo lo que se pida en su nombre se concederá.

 

 

     Pedro perseveró y por eso obtuvo abundante pescado; hay un dicho que dice que “si quieres comer pescado, tienes que mojarte” y eso hizo Pedro, mojarse.

 


Cuántos de nosotros en el ejercicio de nuestra profesión, queremos abandonar el trabajo después de un día arduo, fatigoso e infructuoso; quizá porque estuvimos bregando en el camino sin echar las redes en el nombre de Jesús y por eso no vemos los resultados inmediatos.  En los Estados Unidos de Norte América, existe un prominente vendedor de seguros llamado Joe Gandolfo; quien sostiene  que su éxito se debe a que él antes de hablarle a un candidato de seguros, le habla a Dios de ese candidato, para que el Señor, abra su corazón y su mente y despierte el interés, y después le ofrece al Señor el crédito, porque nada, absolutamente nada es fruto de una conquista personal, todo lo que somos, tenemos y hacemos siempre se lo debemos a alguien. Asimismo indica que para tener éxito en este negocio tenemos que estar bien con todos, manteniendo sanas relaciones inter personales con el prójimo, especialmente con “el hombre de arriba” a efecto de atraer la bendición que se espera en la tentativa de cualquier empresa.

 

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     El segundo punto a considerar en esa lectura del evangelio es que cuando  Pedro echó al mar las redes, estas casi se rompen por la abundancia de los pescados, llamando a los otros socios que iban en la otra barca para que los ayudarán, llegaron estos y llenaron las dos barcas que casi se hunden. ¿Qué valores pusieron en práctica? El valor de la paciencia, de la solidaridad, del compañerismo, de la confianza, trabajaron en equipo, pero por sobre todas las cosas, pusieron en práctica la virtud de la fe, la esperanza y la caridad. Valores y virtudes que hoy día son imprescindibles para tener éxito en el ejercicio de nuestra  profesión, porque al igual que esos pescadores; los aseguradores de Cobán  vamos en la misma barca, tratando de pescar siempre lo mismo y no pocas veces por nuestros individualismos, egoísmos, por no ser propositivos, proactivos y trabajar en equipo, amenazamos con hundir la barca pero no por la abundante pesca, sino por la falta de la misma; muchos queremos remar al ritmo de nuestro propio tamborilero y no queremos aceptar que la falta de compromiso y responsabilidad de uno solo de nuestros asociados, con uno solo que deje de remar; la barca, representada en esta ocasión por nuestra agencia, amenaza con hundirse; ratifico no por la abundancia sino por la carencia de una pesca milagrosa.-

 

 

   

     ¡Duc in altum! Que en latín significa “remen mar adentro” es una invitación también para alejarnos de la orilla, de lo superficial, de lo cercano, de lo fácil, de la rutina; para sumergirnos en las profundidades de ese inmenso mar de gente llamado Guatemala, cuyos habitantes  ante las circunstancias desfavorables que viven actualmente, necesitan urgentemente de nuestra asistencia como aseguradores;  porque según  los datos revelados por un matutino en fechas recientes, este año empezó con olor a plomo y sangre en virtud que  cada 90 minutos muere un conciudadano como consecuencia de la violencia, cada día se roban mas de un vehículo, cada día se atenta contra la vida y la propiedad privada; y, ante esa fatalidad hoy mas que nunca los eventos  están dados para echar las redes en el nombre de Jesús y llevar la paz y la tranquilidad mental a todas aquellas personas que necesitan de un seguro; (todos lo necesitan).

 


      Pero para lograr la bendición en la tentativa de nuestra empresa tenemos que “remar mar adentro”  para llegar a  donde hay abundante pesca; tenemos que ser itinerantes, salir a lugares distantes;  no podemos actuar como “marineritos de agua dulce” pretendiendo encontrar pesca abundante a la vuelta de la esquina, en los alrededores de la agencia o de la casa; tirando dos o tres veces el anzuelo (no red) después de las nueve de la mañana y al desconsolarnos  ante la falta de resultados, buscar el refugio en la sede de  la agencia, para seguir haciendo lo mismo en nuestra casa de habitación   después de las cinco de la tarde; recordemos que aquellos pescadores no se desanimaron  ante el desconsuelo de una noche infructuosa, volvieron a salir a seguir intentando,  volvieron a echar las redes, pero esta vez lo hicieron en el nombre de Jesús, el resultado; ya lo conocemos.  

 

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     Al final nos narra el evangelio que esos pescadores lo dejaron todo y siguieron al líder; hoy, al igual que aquellos tiempos pretéritos, nosotros tenemos que dejar también muchas cosas para seguir al líder.  Entre las muchas cosas que tenemos que dejar están las envidias, los individualismos, los vicios, el conformismo, el trabajo a medias, la pasividad, los malos hábitos, la postergación, la falta de voluntad, la insana competencia y la extrema ambición  cuando pasamos encima de quien sea con tal de lograr lo que de otra forma no lograríamos; rompiendo las redes ajenas y robando el contenido de la misma, al estilo de la vieja usanza de los piratas  que ayer como hoy navegan en nuestros mares; atracando barcas en mares que no les corresponden; por lo tanto, tiremos por la borda de nuestra barca todas aquellas circunstancias anti éticas y perversas  que ponen en peligro  mantener el rumbo, la perspectiva,  la visión y la misión que tenemos establecida y combatamos con la buena lid a todos aquellos bucaneros de este tiempo presente que atentan contra la gloria,  la  paz, la tranquilidad y las buenas costumbres de las gentes que quieren hacer las cosas al estilo de Jesús.

 

 

 

     Dentro de lo mucho que también tenemos que dejar, no pocas veces están  nuestro cónyuge,  nuestros hijos, la comodidad y el confort de nuestro hogar, para ir a navegar y  echar las redes a lugares remotos, a lugares inaccesibles, ante condiciones  climáticas adversas y caminos difíciles, siendo  indiferentes ante  las adversidades con las  que podamos encontrarnos y tener siempre presente que “los mejores marineros son aquellos que se hacen en las peores tormentas” para que podamos  decir al final de cada  faena, Gracias Señor porque no he trabajado en vano y mi pesca ha sido abundante.-

 

 

 

 

José Luis Riveiro Fernández

Gerente de Agencia Cobán

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5 enero 2010 2 05 /01 /enero /2010 17:02

      Foto don LuisEl Capítulo 2 del evangelio de San Mateo describe  la historia de los  magos que hicieron un recorrido desde el Oriente (Persia o Arabia) Hasta Jerusalén; se pusieron en movimiento y  caminaron una distancia   de 1,000 a 1,200 millas  aproximadamente; siguiendo una estrella para encontrarse con alguien concreto, el Dios Hombre que se encarnó de la Virgen María y nació en un pesebre de Belén.

 

     El viaje lo hicieron a camello, la preparación previa debió llevarles varias semanas  antes de  ponerse en camino y semejante distancia han de haberla recorrido   entre tres y doce meses, todo movimiento tiene  un punto de partida y otro de llegada y para llegar a un destino exitosamente hay que dejar siempre algo, y muchas veces es la familia, el acomodamiento, el  confort de nuestro hogar o la desidia  y tender hacia algo concreto como el ideal, es responder a un llamado,  pero para poder llegar campantes  a ese destino sin duda alguna hay que  planear, programar, organizar, dirigir, motivar, influenciar  e  integrar personal para  que nos acompañen en el viaje, como sin duda alguna hicieron los magos de oriente.  Todo este itinerario es necesario  para concluir con  éxito  una misión previamente establecida. 



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  Los magos de oriente llevaron a cabo una misión  a pesar de la distancia, del cansancio, de  lo desconocido, del viaje en medio del desierto con sus tormentas de arena, de la oscuridad de tantas noches, de la inseguridad de los caminos, de la topografía del terreno, subidas y bajadas, montañas, valles y pedregales, condiciones climáticas adversas, frío o calor;  pero la luz titilante de una estrella los guiaba en medio de tantas dificultades, el firmamento está plagado de estrellas, ¿Cómo hicieron ellos para que una en particular los guiara? Se fijaron solo en una, pusieron su atención en una, la más brillosa del firmamento, a las demás no les hicieron caso. Desde los tiempos pretéritos la contemplación de las estrellas ha fascinado a hombres y mujeres de todas las edades, religiones y culturas, ¿Quien no tiene su estrella en el firmamento?, también la cultura bíblica escudriño en las estrellas el acontecimiento más importante de la historia, del Dios que se hizo hombre.

 


     Considerando las  circunstancias anteriores  cualquiera habría pensado varias veces antes de ponerse en camino, pero los magos  no ¿Por qué? Porque sabían lo que querían, lo planearon, lo estudiaron, sin duda alguna hicieron un estudio de factibilidad, pero  encima de  todas las cosas tenían fe, pero no una fe ciega, tonta e inútil,  sino la fe que va  precedida de la acción, después de planear ejecutaron, poniéndose en movimiento para buscar lo que querían, ellos sabían que  una fe sin obras es muerta, es como anteponer varios ceros a la izquierda de una cifra de dinero, no le añade ningún   valor.


 

     Estamos estrenando año, el año dos mil diez que aparece sin pena ni gloria, o quizá con más penas que glorias porque el mismo es la prolongación del 2,009 con todas sus circunstancias favorables y desfavorables  y la anterior reflexión nos puede  servir para hacer una analogía en el ejercicio de nuestra profesión o en nuestras tareas pastorales.  En mi caso particular el primer lunes del mes lleve  a cabo la primera sesión de trabajo del nuevo año, analizamos todo el trabajo que desarrollamos durante el año que acaba de fallecer, que en paz descanse sí y solo  sí hemos cumplido a cabalidad con nuestro ideal, en nuestro trabajo el ideal es sinónimo de  las metas, sueños, anhelos y esperanzas que nos trazamos al comienzo del mismo.

 

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       Al igual que los magos de oriente que necesitaron un signo visible para ponerse en movimiento, nosotros también necesitamos de un signo, ¡Una visión de futuro! y  esa visión de futuro corregirá y mantendrá el rumbo, para lograr  lo que queremos ser, y hacer, para mantenernos en movimiento y alcanzar nuestro  ideal.


 

    Vimos, juzgamos, propusimos, evaluamos y celebramos el recorrido que hicimos  durante el año que nos dejó. Algunos cumplieron con su ideal, otros se acercaron y otros se quedaron varados en el camino. Los que sí llegaron y cumplieron, lo hicieron porque al igual que los magos de oriente, se centraron en una sola cosa,  un solo trabajo de tiempo completo, no varias ocupaciones y ese trabajo de tiemplo completo, posibilitó que la meta de ganar un viaje, comprar un “camello 4x4” (vehículo) como medio para desempeñar mejor  la faena, un terreno, empezar la construcción de una casa, o salir del endeudamiento entre tantas nobles aspiraciones  se convirtiera  en la estrella que les alumbró el  camino para no caer en medio de las dificultades, para encontrarse con algo concreto: “El ideal alcanzado”.


 

     No se desviaron del objetivo, no buscaron el camino fácil, no perdieron el interés ni la motivación, ni el rumbo en parajes inciertos ni distractores.  Los que llegaron felizmente a su destino lo hicieron  porque planearon, controlaron, dirigieron y se organizaron durante todo su itinerario, itinerario que empezó desde que repuntaba el alba hasta que el sol se escondía  en el horizonte durante los últimos doce  meses de forma ininterrumpida.


 

     Los magos de oriente no buscaron lo que querían  en su ciudad natal, fueron viajeros infatigables desde Persia o Arabia  hasta Jerusalén, al igual que algunos aseguradores que para alcanzar lo que quieren  recorren mucha distancia: De norte a sur, de oriente a occidente guiados también por su estrella visionaria para alcanzar  la gloria y la paz que se encuentra al  decir ¡misión cumplida!

 


     “Perdimos mucho el tiempo y el mismo paso de prisa, no lo sentimos” argumentaron algunos, pero el tiempo no pasa porque es eterno, lo que pasa, lo que se desperdicia  y lo que se pierde es la vida;  los hombres han organizado el tiempo en el calendario, pero el mismo es siempre el mismo y es de Dios, no es nuestro; a nosotros nos ha sido dado para hacer una buena gestión, tan solo  somos administradores de él y de una buena administración de ese recurso depende lograr todo aquello que necesitamos para vivir la vida con dignidad, tranquilidad,  comodidad y decoro, con gloria y en paz.


 

      Aquellos que ya frisamos los 40ss valdría la pena hacer un inventario de lo que hemos hecho para ver si no estamos viviendo la vida en vano, recordemos que los 40ss no son los nuevos 20ss.


 

     Los magos de oriente llegaron a Belén, se postraron ante el Dios hombre, lo adoraron y le hicieron presentes  y después regresaron a su tierra.

 


     Nosotros, los magos de este tiempo  que en este viaje de doce meses que recorrimos en el 2,009 y que llegamos a nuestro destino, ¿nos postramos y adoramos a Dios por tanto beneficio recibido?,  ¿Qué presentes le llevamos? Los magos llevaron oro, mirra e incienso, nosotros debimos llevar nuestra vida, obras y trabajo, porque en esa triada también debe haber  un lugar de encuentro con él.


 

      Todo movimiento tiene un punto de partida y otro de llegada, los magos de oriente salieron,  llegaron y cumplida  su misión regresaron por otro camino. ¿Hicimos nosotros lo mismo? O nos dispusimos a descansar y a celebrar el trecho recorrido. Si así fuera que Dios no lo demande y si no que  nos bendiga abundantemente.


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     Para recorrer el 2,010 yo tengo un ideal que llena todas mis aspiraciones y me da felicidad. Y ustedes ¿Cuál es su ideal?

 

 


José Luis Riveiro Fernández

Gerente de Agencia Cobán

    

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7 diciembre 2009 1 07 /12 /diciembre /2009 15:48

        El 28 de agosto de 1,963 delante del monumento a Abraham Lincoln en Washington D.C. Martin Luther King,  Jr. Diserto un famoso discurso en pro de los derechos civiles para los negros en los Estados Unidos de Norte América, delante de mas de 200,000 personas que le acompañaban, el discurso se intitulo “Tengo un sueño”

 

 

         Hoy, también yo “tengo un sueño” pero a diferencia de Martin Luther King  los únicos acompañantes que tengo son la pantalla del monitor y “el” Bruno, un perro mastín que se encuentra acostado a mi derecha con un ojo cerrado y el otro entre abierto, perdiendo su tiempo, como muchos solemos hacerlo de vez en cuanto.

 

 

          “Tengo un sueño” en las postrimerías de un año que agoniza en medio de  pesares y alegrías, de venturas y desventuras, desarrollando nuevo personal y “rotando” hacia su casa o hacia agencias similares incapaces de reclutar, capacitar, integrar y  desarrollar su propio personal; al que no emprende,  no trabaja,  no actúa, al desleal o al que fracaso en esta organización.

 

 

         “Tengo un sueño” entre productividades e improductividades, viendo los números ofrecidos por el personal de ventas que colabora conmigo, para escudriñar el porque unos cumplieron con sus  metas, anhelos, sueños y  esperanzas, otros las superaron  y otros se quedaron únicamente con el ofrecimiento de comienzo de este año, del año 2,009 que en sus últimos suspiros  de vida nos  invita a reflexionar sobre todo aquello que hicimos o dejamos de hacer.

 

 

         “Tengo un sueño” y la ventaja de este sueño que se sueña estando despierto es que el mismo nunca muere, siempre resucita, siempre esta ahí latente  y desde las entrañas de todas aquellas personas que se han comprometido con Dios, consigo mismo, con sus familias y con el trabajo, siempre esta ahí para hacer un breve recordatorio de las preguntas que se hicieron los filósofos y que hoy acucian la mente de aquellos que no quieren vivir en las tinieblas de la mediocridad y la pobreza: ¿Quién soy? ¿De donde vengo? Y ¿Hacia donde voy?

 

 

         ¿Quién soy? Preguntémonos con toda exactitud, exitoso o fracasado, porque en el amplio panorama que la vida nos pone por delante no hay lugar para  las medias tintas, o se es una persona de éxito en el estricto sentido de la palabra o se fracaso, no existe el medio exitoso o el medio fracasado. En el ejercicio de esta profesión de asegurador la persona que fracasa, fracasa porque detesta hacer todas aquellas cosas que hace la persona que triunfa y que son a saber: Estar en paz con Dios y el prójimo, mantener sanas relaciones inter personales, ver mas de cinco prospectos calificados nuevos todos los días, adecuada gestión del recurso mas valioso que Dios nos da, el tiempo; hacer contactos, visitas, entrevistas y cierres todos los días, mantener una adecuada proporción de tiempo en la oficina y en la calle, a razón de un cinco por ciento en la oficina y el resto fuera, haciendo lo que tenemos que hacer: Proponer seguro a todos los potenciales clientes que necesitan de un seguro (todos necesitan de uno), levantarse temprano, tener buenos hábitos y ser un asegurador itinerante entre tantas otras cosas.

 

 

          ¿De donde vengo? En el ámbito laboral recuerdo de donde rescate a muchos antes de dedicarse a esta noble y prominente profesión de asegurador, algunos salieron de trabajos que prometían poco o casi nada, con un sub salario, economía informal, del flagelo del desempleo, otros quisieron ser sus propios jefes y probar desde un trabajo que promete y que es autónomo y que hoy no se arrepienten de haber dado el salto. En el ámbito familiar y social preguntémonos a nosotros mismos y ¿hacia donde voy? Depende de lo que haga y deje de hacer hoy, porque lo que haga hoy, asegurara lo que seré mañana, si es que llega.

 

 

         Pero de algo si estoy seguro y me jacto de ser el mas digno de los clarividentes y es que si sigo haciendo las cosas igual como las estoy haciendo hoy, si sigo visitando la misma cantidad de gente, si mi gestión del tiempo sigue siendo la misma, si mi pobre mercado sigue siendo un mercado pobre,  irremediablemente seguiré siendo el mismo y ganando casi lo mismo y seguiré viviendo  la vida de la misma forma en que hoy la  estoy viviendo, con mas penas que glorias, aunque a veces las camufláremos bien. Recordemos lo que solía decir Albert Einstein que el que sigue haciendo lo mismo seguirá ganando lo mismo. Por lo tanto, luchemos por pasar de la aquiescencia de nuestra vida  a la trascendencia de la misma.

 

 

         “Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a  pesar de las dificultades del momento, yo aun tengo un sueño”  Y ese sueño es que todos se levanten, que nadie se quede atrás, como reza un párrafo del Popol Vuh, porque solo levantándonos podremos  cumplir a cabalidad con la visión y la misión que como equipo tenemos asignada, una visión y una misión compartida, no impuesta, con un deseo común de ser “Una agencia líder en la colocación y venta de seguros y fianzas a nivel nacional, altamente competitiva, contando con un equipo de agentes profesionales a efecto de satisfacer las necesidades presentes y futuras de nuestros clientes”.

 

 

Por eso “Tengo un sueño”

 

 

“Sueño que un día” nuestros hijos vivirán en una mejor casa, un mejor vecindario y en una mejor ciudad; como resultado de nuestro trabajo probo y digno que camina de la mano con el binomio de la justicia y el derecho;

 

 

“Sueño que un día” nuestros hijos estudiaran en el mejor colegio, escuela o universidad;

 

 

“Sueño que un día” velaremos con toda honestidad de nuestro prójimo, asistiéndole como mejor le convenga en materia de seguros;

 

 

“Sueño que un día” las madres les dirán a sus hijos; hijo gracias a ese hombre o esa mujer que va ahí, tenemos techo, comida y abrigo, porque supo convencer a tu padre que en paz descanse  acerca de las bondades de un seguro de vida;

 

 

“Sueño que un día” podremos darle a nuestros hijos el mejor regalo que la vida nos puede deparar: Una madre de tiempo completo, porque gracias al fruto de nuestro trabajo y de nuestro esfuerzo, ella ya no tendrá necesidad de dejarlos solos en casa, para ayudarnos en el sostenimiento económico del hogar;

 

 

“Sueño que un día” de esta agencia de seguros saldrán los futuros jaguares porque hemos sido preparados para eso, tenemos todas las capacidades físicas, síquicas, intelectuales y espirituales para serlo y hacerlo y por sobre todas las cosas hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, por lo tanto no nos contentemos con las migajas que la vida nos tira, seamos proactivos, propositivos y trabajemos en equipo, tengamos presente este trió poderoso  y no olvidemos  que  en la vida nada es fruto de una conquista personal, siempre otras personas nos ayudan en nuestro desarrollo;

 

 

“Sueño que un día” esta agencia de seguros, auspiciada por el Santo Patrono de Cobán, Santo Domingo de Guzmán, olerá a hombre y a mujer “grande” gracias al esfuerzo diario, al trabajo tesonero y constante, al trabajo bien hecho, realizado en la medida de una jornada de trabajo “desde que sale el sol hasta que el mismo se oculta”

 

 

“Sueño que un día” ya no seremos juzgados por lo que fuimos e hicimos antes, sino por lo que somos y hacemos ahora;

 

 

“Sueño que un día” se nos respetara,  apreciara y se nos tomara en cuenta no por ser serviles y lambiscones  con nuestros lideres sino por nuestras actitudes, por los rasgos de nuestra personalidad y por el trabajo arduo que emprendemos, porque el verdadero respeto y aprecio deriva del mismo, cuando es intelectualmente correcto, sin tacha, sin vericuetos y sin trampas;

 

 

“Sueño que un día” romperemos las cadenas de la esclavitud y ya no seremos jamás esclavos del vicio, de la inanición, de la pereza, de la postergación, del miedo y del abandono, del conformismo, del incumplimiento, de nuestra falta de objetivos, falta de valores cristianos y de los cepos que nosotros mismos nos ponemos por delante, dificultando el cumplimiento de todas y cada una de nuestras metas y nobles aspiraciones;

 

 

“Sueño que un día” nuestros padres si aun existen podrán decir con un orgulloso timbre de voz “Señor he ahí a mi hijo, ahora se que no he vivido en vano, porque su vida,  obras y trabajo  son formidables, santas y agradables a ti y a los hombres”

 

 

     Esa es la fe y la esperanza que me acompañaran siempre, ver mañana lo que todavía no veo hoy y  al igual que San Pablo en la Epístola que le escribe a los Filipenses  “Yo no creo haberlo ya conseguido todo. Pero una cosa hago: Olvido lo que deje atrás y me lanzo a lo que esta por delante. Corriendo hacia la meta, al premio al que Dios me llama desde lo alto.” (3, 13-14).

 

 

     Por lo anterior expuesto mis queridos colegas quiero exhortarlos a que seamos transformadores y no simples espectadores del panorama que tenemos por delante y tengamos presente  que una visión de futuro puede cambiar el rumbo y que no debemos contentarnos con lo que tenemos y con lo que hemos hecho, mantengamos siempre una actitud mental positiva, demos siempre mas de lo que podemos dar, olvidemos el pasado, lo que dejamos atrás, no miremos la vida con retrovisor, esto es estancarse, es no salir del estancamiento, es involucionar, es no mutar mental, espiritual, laboral entre un largo etcétera, es detenerse en la cuesta de la vida y que estas sean las ultimas palabras:


 

      “todo lo puedo en Aquel  que me da fuerzas”  (Flp 4,13).-

 

 

José Luis Riveiro Fernández

Gerente de Agencia Cobán

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3 noviembre 2009 2 03 /11 /noviembre /2009 18:45

          “Mas que bendecir las instalaciones, vengo a bendecir los dones que Dios les ha dado  a cada uno de ustedes para que desde la profesión que tienen, le puedan servir bien a la gente que visitan” Fueron las palabras del Fraile Dominico José Guillermo Delgado Acosta, de la Orden de Predicadores, invitado especial a la reciente reinauguración de las oficinas que actualmente ocupa la Agencia de Seguros GyT, S.A. con cede en la Ciudad Imperial de Carlos V, Santo Domingo de Cobán; que se llevo a cabo el 01 de Octubre del año en curso.


     Desde varios días antes a la fecha mencionada, vimos con mucha ilusión gente que iba y venía, subía y bajaba hacía las nuevas instalaciones, uno que otro agente que ayudo a trasladar el mobiliario y equipo de la agencia, pintores dándole los últimos toques a los diferentes logotipos de la empresa,  colocados en el frontispicio de la misma, electricistas, vidrieros, herreros, cerrajeros se dieron cita a ese destino, para que desde su oficio le dieran la imagen requerida a dichas instalaciones. No puedo pasar por alto el entusiasmo que puso de manifiesto nuestro buen amigo y colaborador Erick Jocop y su asistente William Marroquín quienes  desde la Compañía Central buscaron  el mejor mobiliario para  dotar a esta agencia; y que  no se conformaron únicamente con ello, sino que un par de días antes a dicha reinauguración, estuvieron saliendo casi a media noche, ayudando en la decoración y colocación de todo el mobiliario y equipo, regresando hacía la Ciudad Capital, solo después que se percataron que todo, absolutamente todo, incluyendo el nuevo rótulo luminoso; quedara funcionando a la perfección.-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


    

 

 

 

 

 




 

    El primero en llegar a la hora convenida de ese primero de Octubre fue Fray Guillermo, llegando un poco después los Licenciados Enrique Rodríguez, Gerente General de Seguros G&T, S.A.,  Herberth Sapper, Gerente Estratégico de Ventas y Mario Salazar, Gerente de Vida y Gastos Médicos de la misma Compañía; para darle paso al pequeño acto protocolario que teníamos programado  para ese día.

 


     

  El primer punto fue la bienvenida a las personas que nos acompañaron, seguidas por la bendición de Fray Guillermo Delgado; debo confesar que esta es la primera vez que pongo en las manos de Dios el entorno laboral que El me ha concedido, para que desde ahí podamos colaborar en la construcción de un mundo mas humano, mas fraterno, mas justo y solidario; porque por medio del ejercicio de nuestra profesión de aseguradores; podemos hacer lo que ha Dios le gusta;  “velar por los huérfanos, las viudas y los desprotegidos” y “hacerle ventaja a nuestro prójimo” Gracias a la colocación y venta de un seguro y  al pago de esa amarillenta pieza de papel, que nosotros llamamos póliza de seguro de vida, a los beneficiaros de dicho documento, cuando el tenedor del  mismo nos ha precedido en el camino, rumbo a la casa del Padre.

 


     Inmediatamente después el signatario paso a informar sobre los resultados de ventas nuevas y  recuperación de cartera en todos los ramos del seguro que se operan en esta agencia de seguros, así como a la presentación del Señor Jorge Laguardia quien en el mes de Septiembre de este año, se integro a esta fuerza de ventas como Agente de Seguros; posterior a dicha presentación de resultados tomo la palabra el Lic. Enrique Rodríguez, quien manifestó su complacencia tanto por las nuevas instalaciones, como por el personal que conforma nuestra fuerza de ventas, así como de los resultados obtenidos que a pesar que nos encontramos ante una debacle socio económica y política a nivel mundial; hemos producido algún porcentaje de  crecimiento en relación al año anterior, en varios ramos del seguro.

 


     “Herberth, veo a un grupo diferente, a un grupo mas unido e integrado, diferente al que vi el año pasado” fueron las palabras finales del Lic. Enrique Rodríguez, dirigiéndose a nuestro Gerente de Ventas, quien en el uso de la palabra manifestó su satisfacción porque cuatro personas que  conformamos el cuerpo de ventas en esta localidad; estamos estudiando la Licenciatura en Administración de Seguros y Fianzas, en la Universidad Galileo, estudios superiores que redundaran en beneficio de nuestra selecta clientela, al sumarle la ciencia a la experiencia que hemos adquirido durante largos años de trabajo ininterrumpido, en la venta de seguros y consecuentemente con ello, como empresa estamos obteniendo también una ventaja competitiva en relación a otras compañías aseguradoras.

 


     Poco mas de las 17:30 horas nos dirigimos al hotel Posada de Don Francisco, que queda casi a mitad del camino que de Cobán conduce a la Ciudad de San Pedro Carchá; para  degustar de ricas comidas y bebidas; bebidas  que a algunos de mis asociados les hizo perder la timidez al darles  cierta  soltura y facilidad de palabras,  al ofrecerle a nuestros gerentes, sobrepasar las expectativas prometidas al comienzo de este año, promesas que de ser ciertas  “a mi me parecerían extraordinarias”.-



 


 

 



José Luís Riveiro Fernández

Gerente de Agencia Cobán

Santo Domingo de Cobán, 27 de octubre de 2,009.-

 
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29 octubre 2009 4 29 /10 /octubre /2009 17:51
 

   

     El ruido estridente del freno de motor del autobús que nos transporto al lago mas bello del mundo, al comienzo de la inmensa bajada que de Sololá conduce a Panajachel, nos despertó y despabilo el sueño; estábamos por llegar a nuestro destino final, en el hotel Porta del Lago, en donde el gerente de la Agencia de Sololá, Sr. Víctor Rosales,   nos recibió juntamente con sus dos hijas, vistiendo el traje típico de esa región del altiplano con un cóctel de bienvenida.


 

  









      La agenda que la Gerencia Estratégica de Ventas tenía establecida,  estaba muy cargada de sorpresas, después del almuerzo del primer día de nuestra estancia, se llevo a cabo el Rally Vivo, el cual se realizó en las principales calles y avenidas de Panajachel, en donde todos los participantes llevaron a la práctica el Modelo de Gestión de Ventas (debo confesar que deserté y por eso descalificaron al equipo del sombrerito verde).











 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

         Al día siguiente, se llevo a cabo la parte académica de la convención, en donde todos los gerentes de agencia disertaron un tema referente al modelo, a efecto de que  todos los representantes de ventas que conforman el Canal de Agentes; conocieran este nuevo Modelo de Gestión y se dieran cuenta que es una herramienta administrativa muy util en el ejercicio de su profesión. Algunos manifestaron sus complacencias y dijeron estar interesados en llevar a la praxis este modelo en su gestión de ventas.


     Podemos ver a cada uno de los gerentes en el podio disertando el tema que les toco compartir.


 


   





    En este evento los gerentes de agencia; Señores Alicia Gallegos, Miguel  Duarte y José Luis Riveiro, de la Ciudad Capital, Quetzaltenango y Cobán; respectivamente, recibieron un reconocimiento porque fueron a juicio de la Gerencia,  los gerentes que mas han utilizado este nuevo Modelo de Gestión de Ventas  en la labor de sus agentes asociados. Estuvieron presentes en este acto el Lic. Mario Granai Fernández, Presidente Ejecutivo, Lic. Enrique Rodríguez, Gerente General, Lic. Herberth Sapper, Gerente de Ventas, Lic. Mario Salazar, Gerente de Vida y Lic. Arturo Stein, Gerente de Comercialización, Operaciones y Servicios entre otras personalidades.-


 



    






 









      Finalizado el evento, hubo una tarde libre, algunos se fueron de paseo al otro lado del lago, otros se quedaron en la alberca, otros prefirieron quedarse al frente de una espumeante y sudorosa cerveza, para calmar la sed; tal y como pueden percatarse en las fotografías anexas, que servirán como un fiel vestigio de todo lo que sucedió en esos días de sol, lago y montañas.

 

   








  
   

  
 


     Por fin llegó la noche, la última noche, la noche de gala; y, la misma transcurrió con música, botanas, bebidas, premios entre tantas cosas, y de otras muchas que como diría Don Quijote de la Mancha, “de cuyo nombre no quiero acordarme”.

      Al día siguiente haciendo maletas para regresar de nuevo a la Ciudad Capital y una vez ahí, retornamos hacia la Ciudad Imperial de Carlos V, Santo Domingo de Cobán, para seguir llevando a la práctica, nuestro Modelo de Gestión de Ventas.



 

 


 











 

José Luis Riveiro Fernández

Gerente de Agencia Cobán

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