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7 agosto 2014 4 07 /08 /agosto /2014 17:21

Hará un par de años cuando un “motivador” visitó mi entorno laboral para hacer una auditoria comercial-según sus palabras- al final de la misma nos dirigimos a un restaurante cercano para comer y durante la tertulia me comentó que había detectado una “manzana podrida” dentro del personal, me refirió su nombre y me recomendó que “en las primeras de cambio” despidiera a este sujeto porque de lo contrario contaminaría a los demás. La etiqueta aplicada a la persona en referencia no fue muy de mi agrado y por supuesto no me deje llevar de su consejo; (para mi mala fortuna) por el contrario, creyéndome poseedor de algún poder taumatúrgico concebí la idea de transformar a esa “manzana podrida” en una persona merecedora de un título más noble.

 

Transcurrieron los años y a esta “manzana” no le fue posible deponer su actitud mental negativa y rápido se convirtió en un “bellaco de maldades, depositario de mentiras, maldiciente y murmurador”, según las palabras de Don Quijote de la Mancha, en adición a las descripciones que Nicolás Maquiavelo hace en su “buena regla general” en El Príncipe como: “ingrato, voluble, mentiroso, impostor, cobarde y ávido de ganancias”.-

 

“Uno tiene que ser un gran mentiroso y un hipócrita”-aconseja- Maquiavelo; que ante tantos adeptos que tiene a veces se está tentado a pensar que esa es la regla general, no la excepción.

 

Se fue la persona aludida y rápido llegó otra peor, alguien que se aprovechó de nuestra buena fe, del apoyo técnico y académico recibido, de la magnanimidad de la agencia de seguros. Lo aceptamos en el equipo, cuyos veteranos lo recibieron como un compañero más, ofreciéndole todo su apoyo, empezamos a desarrollarlo, pero éste rápido demostró de que “madera estaba hecho” y al igual que Judas el traidor, demostró tener precio no dignidad, derechos ni libertad.

 

”Hombre pobre de espíritu y dominado por sus necesidades inmediatas” diría Maquiavelo de él.

 

Pero, dejando por un lado estos conceptos reduccionistas que en muchas personas es su mejor carta de presentación, se debe suponer que “manzanas podridas van y vienen”; no serán las primeras ni las últimas en nuestros procesos de contratación y para evitar problemas a futuro es mejor indagar más, antes de integrar nuevo personal y en esa gestión, no está demás conocer el proyecto social del filósofo Jacques Maritain quien a partir de algunos errores en la consideración de la persona humana propone un nuevo concepto de cultura -organizacional diría yo- en la que el ser humano pueda vivir como persona, libre de toda miseria que lo aliena y esclaviza impidiendo su desarrollo integral.

 

A diferencia del conferenciante que me visitó, algunos ejecutivos que ocupan altos mandos, Don Quijote de la Mancha, Maquiavelo, Vargas Vila y muchos autores más; Maritain concibe al ser humano como alguien inmanente y trascendente y por lo tanto puede hacer su propia historia y desarrollarse en el vasto y estricto sentido de la palabra, evitándose así todas las etiquetas reduccionistas, economicistas que le ponen un sobrenombre y precio, desvinculándolos de su dignidad como hijos de Dios.

 

Este nuevo orden de ideas tiene una exigencia en tanto que pretende que todos los hombres y las mujeres se sacrifiquen para obtener una vida mejor, en donde todos tengan lo suficiente para vivir con dignidad y comodidad pero con austeridad y sobriedad para poner en práctica los valores del Reino de Dios y permanecer siempre “bajo el régimen de Cristo”. Advierte otros postulados un tanto utópicos según mi consideración y que por ello evito, al menos en esta reflexión que parecerá extraño a algunos estudiosos de la ciencia administrativa, con pensamiento de corte neo-liberal.

 

“Manzana podrida, bellaco de maldades, depositario de mentiras, maldiciente, murmurador, hipócrita, mentiroso, voluble, impostor, cobarde y ávido de ganancias”; son calificativos que no pocas veces los merece mucha gente; incluyéndome. Pero, son conceptos reduccionistas de aquel que irrumpió en el mundo cuando dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” Génesis (1,26).-

 

José Luis Riveiro Fernández

Santo Domingo de Cobán, 01 de agosto de 2,014

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Published by Agencia Cobán - en INFORMACION GENERAL
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